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domingo, 17 de octubre de 2010

El mito de "las alianzas"

El mito de las alianzas triunfadoras
 
Arnaldo Córdova
LA JORNADA

Marcelo Ebrard dijo hace unos días que las alianzas en el estado de México entre el PRD y el PAN son la única garantía de que en las elecciones locales del año próximo se vencerá al PRI y al cacicazgo que representa. Es lo mismo que han venido diciendo Manuel Camacho y Jesús Ortega. Si vamos solos, perderemos, si vamos en compañía de aliados y entre más sean éstos, triunfaremos. La afirmación se formula de tal manera que no ofrece alternativas de ninguna especie. ¿Por qué sólo en alianza con el PAN el PRD podrá triunfar en el Edomex? Primero habría que ver si de verdad el PRD triunfaría acompañándose con el PAN; luego, habría que ver qué es lo que se negocia con el PAN y, finalmente, quién sería el candidato más idóneo. Ebrard dijo, días antes, que ése, el de un candidato fuerte, era el verdadero problema de las alianzas.
El primer asunto a discusión es el de la supuesta infalibilidad de las alianzas y, en particular, en una entidad como el estado de México. El planteamiento más modesto es que, si van solos en la elección, de seguro se perderá; el más disparatado es que si se va en alianza con el PAN, de seguro se ganará. Sobre el primero, no hay nada que objetar. La maquinaria del PRI en esa entidad es de tal manera poderosa y omniabarcante que resulta difícil, ya en lo general, imaginar que se la puede derrotar. Con la reconquista que en las elecciones del año pasado hizo de los antiguos reductos panistas y perredistas en el estado, su capacidad de dominio se ha vuelto abrumadora. Todo depende, entonces, de los objetivos que se puedan plantear, vale decir, qué se busca en la lucha por el Edomex.

Todo mundo parece dar por un hecho que según resulten las elecciones en ese estado en el 2011, así serán las de 2012. Pero, cuando se discute la naturaleza de las alianzas, ese planteamiento se diluye para sólo quedar la derrota necesaria e indispensable del caciquismo priísta. En caso de que se diera, ¿creen, realmente, que derrotando al PRI en el Edomex se obtendrá el triunfo en 2012? A veces lo plantean, pero no muy en serio, porque lo que sostienen como prioridad es la derrota de Peña Nieto. El objetivo de la lucha por el poder en aquella entidad, no cabe duda, va a influir poderosísimamente en los resultados del 2012. Pero yo me negaría a hacer derivar un resultado del otro.

Volvamos al planteamiento de Ebrard: todo dependerá del candidato que se elija. Eso es de lo que las propuestas de Camacho y de Ortega no dicen ni media palabra. ¿Qué candidato puede elegir la hipotética alianza PRD-PAN? Si, en sus filas no hay nadie que pueda competir por todos con éxito, ¿de dónde van a sacar los aliancistas un buen candidato? Hay que recordar que en Oaxaca, Puebla y Sinaloa el candidato fue un priísta reciclado, haciendo de Gabino Cué todas las excepciones que se quiera. Ni el PAN ni el PRD están en condiciones de ofrecer un buen candidato. Como dijera el viejo cacique Figueroa, la caballada está más que flaca.

López Obrador ha exigido de los dirigentes del PRD que nos digan qué es lo que han negociado con el PAN y, hablando en plata, con Calderón, porque aunque éste se haga el tonto y diga que las alianzas con los chuchos le sacan roña, él es el que ha decidido lo que el PAN está proponiendo. Es necesario que se diga, aparte de que es necesario derrotar a los cacicazgos priístas locales, sobre qué base se va a estipular la alianza. A eso nadie parece prestarle atención, pero es vital para cualquier partido. ¿A qué le está jugando cada uno de los aliancistas y qué es lo que persigue? Ya el designar a un candidato viable es el primer punto inevitable de un buen acuerdo para todos. De eso ninguno nos ha dicho nada.

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