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jueves, 9 de abril de 2015

Renuncia a Conagua

David Korenfeld, titular de la Conagua. Foto: Eduardo Miranda
David Korenfeld, titular de la Conagua.
Foto: Eduardo Miranda
En rueda de prensa, Korenfeld declaró: “Me he conducido apegado a los valores de la verdad y honestidad”. Al mismo tiempo, reconoció que cometió un error y asume “las consecuencias que vengan”.
El 29 de marzo, vecinos del fraccionamiento Bosque Real, de Huixquilucan, Estado de México, evidenciaron cómo el titular de Conagua utilizó un helicóptero oficial para fines particulares.
El usuario Ignacio Vizcaíno Tapia publicó una serie de fotografías en su cuenta de Facebook con el título: “Un Helicoptero de CONAGUA recoje a una familia en Bosque Real para irse de vacaciones” (sic).
En las imágenes se observa un vehículo rotulado con el logotipo del organismo y a personas con maletas descendiendo de una camioneta para abordar el helicóptero.
Después de ser exhibido, Korenfeld Federman escribió en su cuenta de Twitter: “Tal y como se informó, el estado de salud de mi rodilla y cadera se han ido agravando y requiero tratamiento médico”.
En otro mensaje reconoció: “Cometí un error inexcusable al utilizar un helicóptero de Conagua para transportarme al AICM. Ofrezco por ello una disculpa pública”.
La Secretaría de la Función Pública (SFP) inició un proceso para determinar la responsabilidad administrativa de Korenfeld por el uso para fines privados de una aeronave al servicio del organismo público.
David Korenfeld Federman fue alcalde de Huixquilucan durante el montielismo (2003-2006). Fue titular de la Secretaría del Agua y Obra Pública en el Estado de México y coordinó el área de Evaluación y Seguimiento durante la campaña presidencial.
Es ubicado como el autor de la llamada “Ley Korenfeld”, denunciada por organizaciones y especialistas como un proyecto para privatizar el agua.

miércoles, 12 de diciembre de 2012



1-D: Vandalismo de Estado

Pedro Miguel
La jornada 12/12/2012 


En los diez días transcurridos desde el 1º de diciembre han aparecido muchos documentos sobre la violencia de ese día en las calles de la capital y de otras ciudades del país en el marco de la toma de posesión de Peña Nieto. Por ejemplo, el video que muestra a individuos embozados y armados con cadenas y palos que se mueven tranquilamente, entre los uniformados, atrás de la primera línea del cerco de la Policía Federal al palacio de San Lázaro; o el que vincula de manera inequívoca un disparo de arma de fuego, efectuado tras las vallas instaladas por esa corporación, con la grave lesión sufrida por el profesor Juan Francisco Kuy Kendall; o las fotos de los federales provistos de fusiles de asalto, divulgadas desde días antes de que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, jurara ante los medios que en el operativo de ese día no se les permitió portar cualquier tipo de arma que pudiera dañar a cualquier ciudadano (sic).
O los videos que exhiben la impunidad con la que pequeños grupos de vándalos causaron destrozos por medio centro histórico y agredieron tranquilamente a la policía capitalina, documentos con los cuales los medios electrónicos fabricaron una suerte de flagrancia virtual para justificar la detención de cualquier persona; o las grabaciones de los arrestos de personas que no habían cometido delito alguno y que muestran en forma fehaciente lo que días más tarde confesó un policía anónimo al columnista de este diario Julio Hernández López: que lo perpetrado por las fuerzas del orden del Distrito Federal fue una cacería de inocentes.
De 69 personas que fueron consignadas por alterar la paz pública, 56 salieron libres por falta de pruebas y a otros 14 ciudadanos se les iniciaron causas penales por delitos menores, aunque tampoco haya pruebas contra ellos y sí, en algunos casos, documentos que prueban su palmaria inocencia.
Los elementos disponibles hasta ahora indican, pues, que lo ocurrido el 1º de diciembre fue vandalismo de Estado y que fueron las autoridades las que detonaron la violencia y las que propiciaron la destrucción material, cifrada en casi mil millones de pesos por el cálculo hiperbólico de un membrete de comerciantes de esos siempre dispuestos a dar munición al discurso oficial. En esa misma lógica, en su canto de cisne como gobernante capitalino y como político progresista Marcelo Ebrard dijo no sé qué contra la violencia. Mientras tanto, Peña y los miembros de su camarilla pleistocena se frotaban las manos de gusto por haber matado varios pájaros de un tiro, aunque el saldo incluyera también a varios humanos lesionados de gravedad: habían logrado erigirse en gobierno federal, habían desacreditado a #YoSoy132 y a otros movimientos sociales como bárbaros y violentos y habían conseguido, además, uncir al gobierno capitalino a las lógicas represivas que han acompañado al PRI desde siempre.

En pocos días, sin embargo, la verdad ha ido saliendo a la luz. Lo que hubo el 1º de diciembre fue un acto de provocación montado desde las cúpulas del poder público federal, el cual lanzó a grupos de choque a causar destrozos con el fin de tener un pretexto para emprender una represión de gran calado que terminara de una vez con la repulsión social que causa el ver a Peña Nieto con una banda presidencial comprada. No lo lograron: sin duda, mucha gente se asustó –y con razón– ante la brutalidad policial exhibida; mucha más se creyó la prédica de los loros del régimen –la culpa es de AMLO y de #YoSoy132–; hay heridos de gravedad, cerca de un centenar de personas conocieron el horror de una privación ilegal de la libertad a manos de las fuerzas policiales y 14 de ellas siguen en la cárcel. Aunque en un primer momento esos saldos parecieron acelerar el reflujo en que se encuentran los movimientos antirrégimen en general, pero no los desbandaron: por el contrario, les dieron la razón y confirmaron la justeza de su causa.
En cambio, Peña, Manuel Mondragón y Kalb y Miguel Ángel Osorio Chong están en un predicamento: son ellos los jefes de quienes le abrieron la cabeza a Kuy Kendall y le sacaron un ojo a Uriel Sandoval y, aunque el procurador Jesús Murillo Karam mire hacia otro lado, ha de exigirse el esclarecimiento pleno de esos delitos es ineludible. Otro tanto ocurre con los atropellos perpetrados por la policía capitalina: Ebrard le debe muchas explicaciones a la sociedad que lo hizo jefe de Gobierno y su sucesor, Miguel Ángel Mancera, no podrá seguir escurriendo el bulto ante la responsabilidad de su antecesor en el cargo.
Se equivocaron. 2012 no es 2006, el Centro Histórico no es Atenco y el vandalismo de Estado es ya inocultable, repugnante e inadmisible para la mayor parte de la sociedad.
navegaciones.blogspot.com
Twitter: @Navegaciones

miércoles, 5 de diciembre de 2012


                                             El miedo manda



jueves, 22 de noviembre de 2012




No queremos un partido multitudinario, el que queremos, debe ser un partido de mujeres y hombres excepcionales, AMLO

Por JESUS SOSA CASTRO

Para muchos y desde luego para mí, resultó sorprendente la eficiencia con que se atendieron los requerimientos organizativos del 1er Congreso de MORENA realizado en el histórico deportivo “Plan Sexenal” Los delegados que llegaron de los treinta y un Estados de la República y del DF, cansados por el viaje, traían, en cambio, un ánimo distinto al que traen quienes son acarreados por otros partidos para eventos parecidos. Había la convicción de que su esfuerzo y el largo camino recorrido para llegar al Congreso, debían inscribirse en ese conjunto de hechos que millones de mexicanos estamos haciendo, con esfuerzos y sacrificios personales, para darle al país y a su gente, la esperanza de un cambio que la nación necesita con urgencia
La mayoría de los asistentes eran jóvenes que no rebasaban los 35 años de edad. Asistieron campesinos, indígenas, adultos mayores, intelectuales, periodistas, académicos y mujeres y hombres que se ocupan de procurarse los satisfactores necesarios para subsistir en este país de inequidades, miseria y corrupción. En sus mochilas traían su material de trabajo, sus sueños y una gran determinación por convertir a MORENA en un partido donde prevalezcan la organización, la honestidad y los mejores valores del hombre. La mayoría mostraba un rostro y un ánimo en los que se leía la determinación de cambiar lo que pasa en las entrañas de este país y acabar con la abulia, el desinterés y la mediocridad en el ejercicio de la política
Es verdad que los que estamos en Morena formamos parte de ese conjunto de víctimas  que ha generado la cultura de la lambisconería, el agandalle y el corporativismo. Pero lo que está naciendo en MORENA no tiene parecido con lo que se ve y se vive en otros partidos. Aquí lo primero que hoy la gente exhibe con orgullo es la dignidad, el respeto, la tolerancia y el amor por los demás seres humanos. Los portadores de las prácticas clientelares y del autoritarismo, fueron severamente acotados por los congresistas y los más grotescos en estas conductas, fueron rechazados a la hora de elegir a los integrantes del Consejo Nacional. Quienes andaban promoviéndose pidiendo el voto “libre” y buscando los amarres tradicionales entre los practicantes del “yo te apoyo y tú me apoyas” entraron en abierta contradicción con las conductas vigilantes, transparentes y democráticas de la mayoría de los delegados. Dos que tres entraron al Consejo como Calderón: Violando las normas de Morena, dándole vida al espuriato y entrando por la puerta de atrás
Cuando Andrés Manuel puso sobre la mesa los indispensables requerimientos para ser integrantes de Morena y aspirar a representar a los ciudadanos en algún puesto de elección popular, las personas y grupos, que no tienen como fuerte estas virtudes, se revolvían en sus asientos como tlaconetes de rancho. Ojalá que la forma de cómo el Consejo Nacional nombró al Comité Ejecutivo de Morena, no lleve a la institucionalización de las prácticas tribales y las mañas del PRD. Sería francamente lamentable que del 2006 a la fecha hayamos trabajado para reforzar a los chuchos y al grupo más corrupto y tranza de ese partido y ahora lleváramos al seno de Morena a varios de los representativos de esa cultura y de esas prácticas clientelares y trepadoras. 
Si esto llegara a ocurrir, el encabronamiento y la frustración de sectores importantes de la opinión pública que apoyaron a AMLO en la campaña electoral del 2012, encontrarían nuevos elementos, ahora al interior del nuevo partido, para justificar su marginación y su desencanto. Hasta ahora, por errores y omisiones, hemos fortalecido las prácticas grupales, el arribismo, el chanchullo y la traición. Si no atajamos estas prácticas, no solo no tendremos un partido lleno de multitudes, sino que la excepcionalidad que plantea Andrés Manuel para tener en Morena a lo mejor de las mujeres y de los hombres, de la juventud, de los trabajadores y de los intelectuales, quedaría como una bufonada, y en cambio, estaremos abonando la tierra para sembrar un almácigo de trepadores y corruptos.  ¡Sería lamentable que las fuerzas constructoras de MORENA viviéramos la frustración y repitiéramos  hasta el infinito la experiencia mitológica de Sísifo, que tan brillantemente nos ha dejado la pluma de Albert Camus!

 

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