jueves, 6 de noviembre de 2008
¿ HEROE NACIONAL? ¿UN ESPAÑOL? ¿ Y LOS MUERTOS MEXICANOS APA..?

México SA
Carlos Fernández-Vega
■ Héroe nacional por capricho de la Presidencia
■ ¿Quién rendirá homenaje a los otros muertos?
Los excesos y caprichos del inquilino de Los Pinos impusieron a Juan Camilo Mouriño al frente de la Secretaría de Gobernación, y con esa misma actitud ahora el michoacano pretende elevar a rango de “héroe nacional” a su cachorro. Ni al peor de los enemigos se le desea un final así, pero es necesario que Felipe Calderón, por mucho dolor que en él provoque, no confunda el trágico hecho del martes por la tarde (en el que no sólo perecieron el titular y los funcionarios de la Secretaría de Gobernación, sino muchas personas de a pie que, sin deberla ni temerla, terminaron en el Servicio Médico Forense, amén de las que fueron hospitalizadas) con sus querencias personales. En todo caso, héroes serían todos los fallecidos, no sólo uno, aunque ni así, porque finalmente –según la versión oficial– “fue un accidente” y en los accidentes no hay héroes.
Muchos lectores preguntan quién rendirá tributo a los mexicanos que murieron por la mera casualidad de estar en el lugar equivocado y en la hora menos indicada, es decir, en la zona en la que se desplomó el avión que transportaba a Mouriño y su equipo de trabajo. ¿Quién será el responsable de organizarles una ceremonia luctuosa, ya no en el Campo Marte, como a Mouriño, sino en el parque de la colonia? ¿Quién de echarles un lazo a los familiares, de darle aliento?
A golpe de excesos y caprichos se “mueve” el destartalado sexenio calderonista, y en este contexto difícilmente embonan el mítico funcionario descrito por Felipe Calderón el pasado martes por la noche (“inteligente, leal, comprometido con sus ideales y con el país; honesto y trabajador; con talento, tacto y capacidad estratégica y de diálogo”) con el inexperto Juan Camilo Mouriño de carne y hueso, más famoso por sus cuestionados cuan abundantes contratos familiares con Petróleos Mexicanos y otras dependencias públicas que por sus resultados al frente de la Secretaría Gobernación, y cuya única “virtud” fue ser el preferido del amigo.
Así, de nueva cuenta Felipe Calderón confunde intereses y sentimientos personales con los de la nación y la ciudadanía. La intrascendencia de Juan Camilo al frente de Gobernación fue más que obvia. Otra cosa muy distinta es que la caterva de cínicos que conforma la clase política mexicana hoy, a golpe de esquelas y “sentidas” declaraciones en los medios de comunicación, se muestre “conmovida y triste” por los sucesos del pasado martes y “enaltezca las virtudes, sabiduría, tamaño y gran contribución a la patria” de quien por capricho del inquilino de Los Pinos ocupó la silla principal en el Palacio de Covián. Que no simulen, porque desde las propias filas panistas salían los misiles, y ahora, en pleno “duelo”, los jaloneos para ocupar la plaza vacía están en su apogeo.
Y si de excesos se trata (más allá de los cometidos por las oficiosas televisoras, que en automático se convirtieron en una suerte de agencias funerarias en las que se recibían pésames y panegíricos de la clase política por el funcionario caído, crespón negro incluido) “la Secretaría de Gobernación izó la bandera (nacional) a media asta durante media hora, en homenaje a la muerte del titular de la dependencia, Juan Camilo Mouriño Terrazo, y cuatro colaboradores suyos” (nota de El Universal). Lo mejor del caso es que esta dependencia es la legalmente responsable de vigilar la correcta aplicación de la Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, la cual establece (artículo 18) en qué fechas y conmemoraciones el lábaro patrio deberá izarse a media asta. Así, Juan Camilo Mouriño Terrazo –según la versión de Bucareli– tendría el tamaño y la trascendencia de, por ejemplo, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero, los Niños Héroes de Chapultepec, Benito Juárez, Cuauhtémoc, Belisario Domínguez y/o Zapata, personajes todos ellos incluidos en la citada legislación cuando se trate de izar la bandera nacional a media asta. ¿En serio Felipe Calderón cree que ese era el tamaño real de su amigo? leer mas
QUIEREN HACER " MARTIR" AL ESPAÑOL ARTÍFICE DEL FRAUDE DE 2006
Julio Hernández López Fax: 5605-2099 •
juliohdz@jornada.com.mx
■ La desmemoria como pedestal
■ Por decreto: accidente
■ Homenajes electorales
El mejor promotor de la hipótesis del atentado es el propio gobierno federal. La insistencia oficial en que no hay cabida más que para pensar en lo accidental ha generado una rápida propagación del espectro de las conspiraciones, con material especulativo que va desde las dudas respecto de la verdadera identidad de los irreconocibles restos calcinados hasta las razones políticas que habrían estado detrás de las presuntas maquinaciones en las que, según esos ánimos públicos desatados, habrían podido participar intereses petroleros traicionados o venganzas de narcotraficantes (sobre todo por la detención de El Rey Zambada), o maniobras de falsa desaparición para luego disfrutar riquezas acumuladas, e incluso ajustes internos de cuentas o pleitos despiadados entre derechistas desesperados por seguir en el poder. De la aparición de esas y otras variantes de la imaginación colectiva ha de responsabilizarse al mal manejo de la crisis del Learjet que ha hecho la administración felipista, en particular su nada confiable secretario de comunicaciones y transportes, el transexenal Luis Téllez, que produce suspicacias en la misma proporción en que se ha aferrado desde unas horas después del accidente aéreo a instalar la teoría del tirador solitario, perdón, del accidente como opción solitaria, sin practicar la necesaria apertura a todas las variables que un investigador honesto y sin consigna habría de mantener cuando menos durante el lapso inmediatamente posterior a un suceso tan altamente polémico. Y la rapidísima campaña de información internacional organizada por la normalmente lenta y aguada cancillería, como si una orden superior estuviese conminando a ciertos subordinados a luchar para asentar con fuerza la idea del accidente como posibilidad única.
Otra falla evidente del felipismo es la pretensión de transmutar un pasivo político de horas atrás (el secretario de gobernación en vías de ser reacomodado, el conflicto de intereses en el tema de los negocios petroleros, el padre protegido en indagaciones sobre lavado de dinero) en un activo al que mediante homenajes de cúpula y certificados postmortuorios de buena conducta se busca convertir en una especie de héroe panista de la desmemoria cívica, en ejemplar caballero andante de la hipocresía que para no perturbar los convencionalismos fúnebres prefiere olvidar el historial de ciertos difuntos para centrarse en aspectos que con benevolencia son maquillados, descafeinados u ocultados. El PAN-gobierno está usando la muerte de uno de sus personajes más cuestionables para tratar de construir un presunto mártir en tiempos previos a las elecciones más difíciles para ese binomio decadente. Calderón está pensando en el grupo, en la facción, en los amigos y sus intereses (al respecto, Juan Manuel Rodríguez escribió a esta columna: “Calderón no dedicó ni una sola palabra de aliento o consideración por las víctimas peatonales del accidente. No ofreció hacerse cargo de ellas y su pena. Estaba ensimismado. Era el presidente de unos cuantos cuates, no de los mexicanos, como pretende ser. Por otra parte, sus palabras y su gesto no corresponden al impacto de una muerte accidental, sino al de un acto de guerra. Guerra que él declaró, sin consultarnos. Entonces, tal vez considera que los muertos peatonales son sólo daños colaterales. No respondió como el presidente de los mexicanos, sino como el presidente y gran cuate de Mouriño. ¿Responderá como Aquiles ante la muerte de Patroclo?”)
Devastado por el golpe directo a su círculo íntimo, sin la agilidad política necesaria, el michoacano deja que asuma provisionalmente la secretaría de gobernación el empresario lechero Abraham González Uyeda, el dueño del rancho de la zona conurbada de Guadalajara en donde se produjo el destape del entonces secretario de energía que luego sería despedido por un Vicente Fox que pretendió regañar por ese acto al entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, que siempre ha sido el verdadero jefe de González Uyeda, a quien pretenden convertir en 2009 en candidato plurinominal a diputado local para que coordine la fracción blanquiazul del congreso tapatío, mientras Ramírez Acuña busca la diputación federal de Zapopan para pelear la coordinación de la bancada panista en San Lázaro y, aunque usted no lo crea, intentar desde allí la postulación a la Presidencia de la República en 2012. La caída del jet que provenía de la plaza estatal vendida a los zetas también permitió maniobrar para abollarle un poco la corona al jefe mínimo de la contrarrevolución, Plutarco Elías Fox, que se organizó la llamada Cumbre San Cristóbal en el monumento a la corrupción llamado Centro Fox, donde se reunirían líderes pertenecientes a la Internacional Demócrata de Centro, pero a la cual ya no irá la plana mayor calderonista, dedicada a organizar los homenajes de hoy y el próximo domingo. Las puntualizaciones del caso fueron hechas por el aspirante al relevo en Bucareli, Germán Martínez, que desde allí comenzaría a tejer sueños presidenciales. leer mas
miércoles, 5 de noviembre de 2008

El secretario de Gobernación de México, Juan Camilo Mouriño, murió este martes cuando la avioneta en la que viajaba se estrelló en pleno casco urbano de la Ciudad de México.
Mouriño, de 37 años, era considerado el "hombre fuerte" del presidente mexicano, Felipe Calderón, y era el encargado de sacar adelante las reformas estructurales, entre ellas la petrolera aprobada hace una semana en el Congreso.
Estuvo este martes de visita en San Luis Potosí para firmar un Acuerdo Estatal por la Legalidad, la Seguridad y la Justicia, y volvía a la capital mexicana en la avioneta, que se estrelló por causas hasta ahora desconocidas en un barrio residencial.
El alto funcionario, cuyo cargo equivalente es el de ministro del Interior, iba a bordo de un avión Learjet propiedad del gobierno que se precipitó a tierra entre las avenidas Paseo de la Reforma y Periférico en la hora de mayor tránsito de vehículos.
Mouriño tenía 37 años al momento de su muerte.
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, informó que otras siete personas que iban a bordo de la aeronave murieron a consecuencia del impacto.
"Fue uno de mis más cercanos colaboradores y uno de mis mejores y más entrañables amigos", dijo el presidente de México Felipe Calderón en rueda de prensa.
"Su muerte me causa un enorme pesar, pero al mismo tiempo es para mí un motivo para pelear sin descanso y ahora más que nunca por los ideales que compartimos", agregó.
Investigación
Tras expresar sus condolencias a los familiares de las víctimas del accidente, el mandatario mexicano se comprometió a investigar las causas que provocaron el incidente.
"El gobierno federal a mi cargo, en coordinación con las instancias competentes, realizará todas las investigaciones necesarias a fin de averiguar a fondo las causas que originaron esta tragedia".
El gobierno federal a mi cargo, en coordinación con las instancias competentes, realizará todas las investigaciones necesarias a fin de averiguar a fondo las causas que originaron esta tragedia
Felipe Calderón, presidente de MéxicoHasta el momento existen versiones contradictorias sobre lo que sucedió con la nave. Unas señalan que el avión hizo un llamado de emergencia a la torre de control y que luego se interrumpió el mensaje. Otras afirman que no hubo ningún mensaje.
Algunos medios locales informaron que la nave contaba con suficiente combustible y que el cielo estaba despejado.
"Pudo haber sido de todo, desde una falla mecánica hasta un sabotaje. Hubo suerte de que cayó cerca de un parque porque pudo haberse estrellado contra los edificios", señaló el vicepresidente de la Comisión Nacional de Búsqueda y Salvamento de Aeronaves Civiles de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, Jorge Lara.
Testigo
Eugenio Mercado, quien trabaja en el piso 21 de un edificio cercano al lugar de los hechos, contó a BBC Mundo que primero sintió un temblor y después se fue la luz en todas las oficinas.
Agregó que segundos después todo se volvió a iluminar ya que una gran bola de fuego llegó hasta su ventana.
"Nadie sabía qué había pasado, bajamos corriendo y nos alejamos. Más tarde nos enteramos que había sido una avioneta", comentó a BBC Mundo.
En un puente peatonal había personas semidesnudas a quienes se les había quemado la ropa, explicó.
"Ahora sólo se ven muchas patrullas y ambulancias, y casi una cuadra incendiada", agregó.
Mouriño era miembro del conservador Partido Acción Nacional (PAN) desde hacía una década.
Fue coordinador para el sureste de México de la campaña presidencial que llevó al poder a Vicente Fox en el año 2000.
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