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miércoles, 3 de septiembre de 2008

LAS ANDANZAS DE FELIPE EL BREVE





Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Me vale madre (nueva versión)

■ Felipe sin cuidado

■ Cáncer, no apendicitis


Al mejor estilo de aquel Salinas que ni veía ni oía a sus opositores, o de un gobernador jalisciense que con las palabras más crudas mandó a sus críticos a molestar con intensidad a sus progenitoras, el derrapante Calderón avanzó en sus elaboraciones profundas de teoría política al pasar del electoralmente explicativo “haiga sido como haiga sido” al valemadrista “me tiene sin cuidado” respecto a la creciente percepción de que su incapacidad ejecutiva le coloca en riesgo de caer y no nada más del aparato de dos ruedas que tampoco ha sabido controlar. De gira por el país de los micrófonos y las pantallas a modo, el Señor del Cabestrillo usó dos ejemplos humeantes y sangrantes para tratar de demostrar lo equivocados que están quienes creen que no terminará el sexenio: los que le auguran brevedades son los mismos, dijo Felipe, que no creían que ganaría las elecciones de 2006 ni que rendiría protesta formal. Con esas referencias de sí mismo para qué quiere enemigos el antedicho Lic. Calderón: muy malos tiempos vivirá la nación si el costo de que cumpla su ciclo en Los Pinos ha de ser el mismo que el pagado para que fuera impuesto como supuesto triunfador por un margen ínfimo y siempre impugnado, o el que significó la tragicomedia de ilusionismo por la puerta trasera que le llevó a aparecerse en San Lázaro y quedar desde entonces como rehén de la cúpula de las fuerzas armadas que lo han transportado.

En esa caravana amistosa de entrevistas suavecitas, en un intento clínico de explicar a los mexicanos de terapia intensiva una de las causas, la del narcotráfico, de la postración nacional, el paciente deportivo produjo también una perla de medicina política. Las cosas, cuando él tomó el bisturí de manos del carnicero Fox, no estaban mal o muy difíciles, sino de la puritita rechingada (expresión folclórica emitida con licencia del bate Emilio González Márquez y su preceptor poético, el cavernal Juan Sandoval): “Digamos –explicó el doctor Kal D’ Ron al escucha Joaquín López Dóriga en el noticiero televiso nocturno–, yo soy un médico al que le toca operar a un paciente que tiene un dolor en el abdomen muy agudo, y para muchos se pensaba que era alguna apendicitis, y cuando abro se descubre que hay un cáncer que ha invadido buena parte del cuerpo, y lo que tenemos que hacer es sanear ese cáncer”. ¡Sopas! Pero lo bueno, anuncia el actual encargado de la salud (sin signos de admiración) nacional, es que el tal cáncer podrá ser “saneado”, a pesar de que “es muy grave”, mediante un tratamiento de largo plazo, en el que “vamos a tener que estar cortando y radiando, pero lo vamos a hacer”. Por si alguien no hubiera sido suficientemente impactado por las pifias operativas del pasado reciente, el doctor Felipe Simi añadió que el cuerpo social estaba en plena descomposición, aunque luego corrigió para hablar de “debilidad” y luego volver al dictamen descompuesto. El prócer de la quimioterapia social no tiene, desde luego, ningún propósito de llamar a cuentas al falso profesionista que emitió diagnósticos criminalmente mentirosos (no hablaba de cáncer ni de apendicitis, sino de salud plena, con certificados alegres de vitalidad y fuerza. Oh, los tiempos alegres del presunto médico del cambio). Total, como en muchas otras cosas, a Felipe eso le tiene “sin cuidado”.

Astillas

El comisionado de Elba Esther Gordillo en asuntos de seguridad pública federal, Roberto Campa Cifrián, dejó el cargo de la misma manera que lo había ocupado, por arreglos o desarreglos en lo oscurito y sin iluminar a México. La farsa de Palacio Nacional queda así desprovista de uno de los actores de reparto, justamente el que con solemnidad y compromiso patrios había leído la lista de compromisos de lucha contra la criminalidad de afuera. El médico Calderón bien podría proponer, como sustituto, a Ulises Ruiz, Mario Marín o Carlos Romero Deschamps (la lista de candidatos con historial adecuado es larga)... Un grupo de secuestradores (el cártel del bolillo, le llaman) ha amenazado con cobrar rescate a todos los mexicanos (aumentar los impuestos, es el nombre técnico) si no son cumplidas sus exigencias de que se apruebe una reforma petrolera privatizadora en las cámaras legislativas. El vocero de los chantajistas (fuentes confiables informaron a esta columna de nota roja que su nombre real es Héctor Larios) colgó una manta en la sesión de apertura de sesiones de los diputados con las siguientes palabras: “Si prolongamos la solución a la problemática de Pemex, si seguimos discutiendo posiciones políticas y no soluciones a sus problemas, en muy poco tiempo la próxima legislatura, en lugar de hablar de excedentes, tendrá que establecer nuevos impuestos para sustituir los faltantes petroleros”. Coopelas o cuello, en versión de curul blanquiazul... Un año atrás, en el Grito que encabezó doña Rosario Ibarra de Piedra, hubo tal desorden entre los coordinadores de los grupos concurrentes al Zócalo, y tal desconocimiento general de lo que finalmente acabaría siendo esa protesta, que hubo momentos de gran tensión y peligro en los que, más allá de las guerras de aparatos de sonidos y los rumores de desalojo, los opositores al calderonismo quedaron en una tierra de descontrol, entre contingentes militares vestidos de civil que cada vez eran más hostiles. Tomada con rapidez la decisión de dejar la plaza, hubo muchos que no quisieron cumplirla por considerarla errónea, y otros que simplemente no se enteraron del súbito clarín de retirada. El domingo pasado, en el Monumento a la Revolución, hubo grupos que con un sonoro “¡No!”, expresaron rechazo a retirarse del Zócalo capitalino a las 10 de la noche del 15... Hoy, a las 12 horas, en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la UNAM, habrá un acto de solidaridad con el pueblo de Atenco y de repudio a las sanciones injustas impuestas a dirigentes como Ignacio del Valle. Entre otros, estarán Luis Javier Garrido, Enrique González Ruiz, Luis Hernández Navarro y el autor de estas líneas... Y, mientras el IFE consigue un pellizquito más al presupuesto federal, ¡hasta mañana, en esta columna cuidadosa!

martes, 2 de septiembre de 2008

COMO NO PUDO...POS , RENUNCIÓ...ILUMINEMOS A MÉXICO



Renuncia Campa a Seguridad Pública

la redacción

MÉXICO, DF, 1 de septiembre (apro).- Roberto Campa Cifrián presentó esta noche su renuncia, con carácter de irrevocable, a la secretaría ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, informó en un comunicado la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal.

Genaro García Luna, titular de la SSP y presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública, agradeció a Roberto Campa “su entrega y valiosa aportación al secretariado ejecutivo durante su gestión, y le deseó el mayor de los éxitos en sus nuevos proyectos”.

En tanto el Consejo Nacional de Seguridad Pública en pleno designa nuevo secretario ejecutivo, la SSP informó que como encargado del despacho fue designado Ricardo Márquez Blas, director general de Planeación de aquella instancia.

UN HOMBRE LLAMADO FRACASO



Un hombre llamado fracaso

Álvaro delgado

MEXICO, D.F., 1 de septiembre.-

La decisión de Felipe Calderón de enviar a Juan Camilo Mouriño a la Cámara de Diputados para entregar al Congreso el informe del segundo año de gestión gubernamental es una muestra de desprecio a quienes con sinceridad se manifestaron, el sábado, justamente contra la delincuencia y la impunidad.

Sólo por ignorancia, complicidad o simulación --esa enfermedad nacional que ahoga a la sociedad-- puede soslayarse que Mouriño es un delincuente confeso de usar sus influencias como servidor público para beneficiar a los negocios familiares, y ya hasta panistas reconocen que ese comportamiento es un ejemplo más de la ruptura de carácter ético del partido de la derecha.

Por supuesto, la multiplicación de las conductas delincuenciales desde el poder --esas que soslayan los histéricos locutores y amanuenses oficialistas-- no se explica sin la impunidad, sello de la casa con Calderón, tal como lo expresó Germán Martínez, presidente del Partido Acción Nacional (PAN), en una declaración que se enmarca en la galería de las desvergüenzas: “Que quede muy claro: En Acción Nacional lo respaldamos, lo hacemos con orgullo. Él es una muestra de la nueva clase política que está construyendo el país, una buena muestra de profesionalismo, de decencia pública y capacidad. ¡Eso representa Juan Camilo Mouriño!”.

Martínez expresó, con esas palabras, la hondura de la impunidad en la actual administración, pero lo hizo sobre todo en los hechos cuando fungió, transitoriamente, como secretario de la Función Pública, en teoría encargado de vigilar el comportamiento legal y ético de los servidores públicos, de los exfuncionarios y de sus parientes.

Fue la política del encubrimiento y no su breve paso para luego presidir por órdenes de Calderón el apéndice partidista del gobierno --como él mismo lo aceptó y consta en el libro El engaño: Prédica y práctica del PAN-- lo que explica que Fox no sólo ostente groseramente su fortuna --y las de sus hijastros--, sino que haya sido llamado como mariscal del inminente proceso electoral.

Así, en materia de combate a la delincuencia común y organizada, incluyendo la que ostenta cargos gubernamentales --como lo prueba el caso Mouriño, Fox y su mujer--, los marchistas del sábado 30 de agosto pueden estar seguros de que no ocurrirá nada eficaz, más que encuentros de relaciones públicas como los efectuados el mismo domingo, con Calderón y Marcelo Ebrard.

Ocurrió exactamente lo mismo hace cuatro años: Entre los 80 puntos que hizo suyos, como ahora Calderón y Ebrard –y seguramente lo harán el resto de los gobernadores, incluyendo el señoritingo Enrique Peña--, Fox les dio por su lado a los convocantes y se comprometió a crear, por ejemplo, un Instituto de Seguridad Pública y Justicia Social, que hasta se publicó en el Diario Oficial de la Federación.

Nada ocurrió por una sencilla razón: No hubo voluntad política y se mediatizó la legítima expresión de un importante sector de la sociedad civil para fines políticos, particularmente en la disputa electoral del 2006. Ahora, lamentablemente, se apunta en el mismo sentido, en una maniobra distractora para encubrir un problema tan grave como la inseguridad: La implacable crisis económica que se abate sobre la sociedad.

La semana pasada, en este espacio, apuntamos el deterioro de indicadores económicos, que ahora ratificamos: La inflación se dispara --el Banco de México hoy justamente subió su estimación de 5.07 a 5.61%--, mientras que se sigue contrayendo la actividad productiva --el año pasado el gobierno estimaba un crecimiento de 3.7%; en enero redujo sus estimaciones a 2.8% y ahora si acaso será de 2%--, cae la inversión nacional extranjera, las remesas de dólares que envías los mexicanos de Estados Unidos se desploman y el desempleo cunde.

Hoy mismo, lunes 1 de septiembre, se materializó otro gasolinazo: El precio del litro de las gasolinas subieron entre dos y tres centavos. Y de pilón, el pactito que Calderón firmó con las grandes cadenas de supermercados para congelar los chiles enlatados --previamente reetiquetados-- se desbarató, como se había anticipado.

Por eso no es cierto lo que desde las atalayas oficialistas se grita con histeria: Que el grupito --cada vez menor, como miden las encuestas-- de fanáticos de Andrés Manuel López Obrador quiere “tumbar” a Calderón.

En realidad, este personaje, si cae, no será en razón de un plan cuidadosamente urdido por sus más fieros adversarios --que para él y su jauría son enemigos--, sino por su propia ineptitud y el hartazgo de quienes lo llevaron al cargo, es decir, el amasijo de intereses a menudo delincuenciales entre políticos y traficantes de influencias, uno de cuyos ejemplares se llama Juan Camilo Mouriño.

Sí, el mismo que hoy --por cierto, estrenando lentes-- entregó en la Cámara de Diputados una copia del informe de gobierno, un documento burocrático en el que --en una rápida lectura-- no se atisba ninguna grandeza…

Apuntes

Pero si Calderón no cumple como gobernante de todos los mexicanos, no lo hace ni siquiera con los suyos: Justo a la hora en que Mouriño llegó al recinto de San Lázaro, a unos pasos de ese lugar la diputada federal del PAN Dolores de María de Manuell-Gómez Angulo, mejor conocida en Baja California como Dolores de Méndez, inició una huelga de hambre en protesta por las altísimas tarifas de luz eléctrica que, en campaña, Calderón se comprometió a bajar si votaban por él y que ya se le olvidó. Los habitantes de Mexicali pagan tarifas 58% más altas y los recibos son de más de 5 mil pesos mensuales y por eso le exige a Calderón que cumpla con su palabra de aplicar un subsidio. La legisladora, quien se define como “socialista” en el PAN, tiene antecedentes de rebeldía: Cuando fue diputada local entre 1989 y 1992, justo cuando el PAN conquistó con Ernesto Rufo la primera gubernatura, se declaró independiente y fue suspendida de sus derechos. Ahora no sólo está dispuesta a que la expulsen del PAN, como ya la han amenazado, sino inclusive a morir. “Ya viví 60 años”, dice la mujer, quien desde aquellos años proclamaba: “Soy luchadora social por encima de siglas y partidos”… Aunque constitucionalmente se finiquitó el mensaje del jefe del Ejecutivo en turno en sesión de Congreso General --uno de los rituales más grotescos del régimen presidencial vigente--, la reforma electoral permite que, por ejemplo, funcionarios como Calderón utilicen tramposamente la autorización legal para que durante 13 días fastidien con propaganda a los ciudadanos, sobre todo en radio y televisión. Pero si de suyo es grave el despilfarro, que se replica con todos los gobernadores y alcaldes, de todos los partidos --con cargo al presupuesto público--, lo más deleznable es el tuteo de Calderón a los ciudadanos… Por cierto, por salud pública, es necesario que se informe --con veracidad-- sobre el estado que guarda la salud, física y sicológica, de Calderón para frenar especulaciones sobre las razones ciertas de su caída...

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

lunes, 1 de septiembre de 2008

SECUESTRAN A LIDER...¡SÍ! , LO ENCARGADOS DE AGARRAR A SECUESTRADORES....PROTESTA DESESPERADA DE UN NIÑO

LA MARCHA " SILENCIOSA"...CLARO; PORQUE SI ABREN LA BOCA SABREMOS QUE SON ESTUPIDOS , ARREADOS POR LA TELE



Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ El silencio de los inocentes

■ Solución: la gallina

■ Fractura de badajo


¿Qué fue primero, el huevo (la corrupción, la desigualdad, la injusticia) o la gallina (la inseguridad, el narcotráfico, los secuestros)? Para que el respetable público no se quiebre la cabeza, la siempre supletoria televisión ha dado la respuesta: lo primero fue la gallina, pero no toda ella sino una de sus partes, la inseguridad, sobre todo en una de sus expresiones más brutales, el secuestro. Concéntrense, pues, las fuerzas sociales en los esfuerzos despolitizados, descafeinados, embargables por los verdaderos inversionistas y ganadores, de buscar resolución (parcial, selecta, cupular: aparente) del problema gallináceo y no de sus orígenes y causas. No importa el saqueo del país ni quienes lo han hecho, no importa el fraude electoral ni sus consecuencias sangrientas, no importa cómo se ha llevado la desigualdad social y económica a niveles que propician la criminalidad y el horror cotidiano, no importa que unos cuantos se quieran quedar con el petróleo nacional y con ello generen más injusticia, desigualdad y criminalidad sin cuello blanco: lo que importa hoy es que todo mundo esté atento al conejo blanco (la gallina) de la lucha contra la inseguridad, sin asomarse a la negra chistera y sus trucos ovales de virtual expropiación en favor de particulares. Que no haya apátridas que se fijen hoy en el huevo, sino en la gallina. Mexicanos al grito de la tv, el silencio aprestad y el marchar.

Son ríos de color blanco que caminan rumbo al Zócalo. Neutros, en contención voluntaria, se esmeran en plantear un par de consignas básicas (“México, quiere paz” y “Si no pueden, renuncien”), pero su abstinencia expresiva, o su reducción a lo mínimo, es sustituida (¿secuestrada?) por los mecenas mediáticos (a los movimientos sociales, por sus patrocinadores los conoceréis) que ponen a sus conductores y comentaristas afamados a darle el sentido conveniente al silencio de los inocentes, a pintar el blanco caminante con los colores mejor canjeables por los dueños de la paleta cromática fraudulenta (muchos de esos impresentables ejecutantes del negocio llamado periodismo son y han sido cómplices y beneficiarios de las mil transas del poder; periodistas de camioneta blindada y guardias privados y públicos, convidados hipócritas de los banquetes de las alturas que, sin embargo, asumen posturas de “indignación” por las consecuencias de lo mismo que justifican y convalidan en lo sustancial).

El huevo y la gallina o el nuevo silencio de los inocentes (lambs, en el título literario y cinematográfico original, es decir, corderos). Érase que se era un caso criminal de elite (el reprobable asesinato de un adolescente secuestrado, hijo de un conocido empresario deportivo) que fue tomado de botepronto por mentes políticas criminales para fabricar un episodio colectivo de exacerbación de justos enojos sociales acumulados y convertirlo en sustituto o, cuando menos, en gran distractor del proceso de acumulación de fuerzas populares que se opondrían, tal vez de manera terminal, al gran negocio de la privatización petrolera que beneficiará a muchos de los grandes empresarios que decidieron entretener a las masas con el espectáculo de la irritación magna y oportunamente publicitada. En el gatopardismo cínico, que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Que la privatizadora derecha monte el gran espectáculo del enojo ciudadano (con la señora Morera organizando hoy con Calderón lo que cuatro años atrás tejió con Genaro García Luna, ahora secretario federal de Seguridad Pública) para que no haya ambiente, condiciones, lugar, para lo que quiera hacer la rebelde mano izquierda.

Y así se llega al momento de las horas contrapunteadas y los espacios políticos y periodísticos escamoteados. Todo el espacio periodístico a la marcha promovida y todo el enfoque al accidentado de Los Pinos y sus promesas de que ahora sí hará lo que en casi dos años no ha hecho, y ahora menos que nunca tiene condiciones para hacer (el alineado Marcelo también cumple, desde luego, su papel de convalidación del nuevo poder “ciudadano”). Pero de lo que se trata en los medios aliados no es de criticar a Calderón ni dar contexto para entender que su palabrería sólo trata de ganar tiempo, sino de atiborrar de información “positiva” a partir de lo negativo, de dar relevancia a las promesas felipenses aunque la hemeroteca dé razones en contra. Y (comprobable mediante la simple lectura de los diarios dominicales y sus páginas de Internet) de acorralar, marginar y posponer al movimiento de resistencia a la privatización petrolera. Hoy, lo importante es la gallina (la inseguridad) y no el huevo (las transas empresariales, el saqueo de lo colectivo, la inviabilidad de la nación). Nada debe distraer a los mexicanos de su patriótica tarea de resolver lo de la inseguridad. Ya habrá tiempo más delante (por ejemplo, después de que el Congreso apruebe por mayoría pripánica y complicidad chucha las reformas del asuntillo menor del petróleo) para politiquerías y grupismos y demás. Hoy: la inseguridad, y nada más.

El golpe de las veladoras electrónicas impacta las filas resistentes. En el Monumento a la Revolución, López Obrador denuncia un fraude más y llama a abrir un expediente judicial más (contra Fox, contra Calderón). Explica la inseguridad pública a partir de la injusticia social. Y entre el marasmo de los previos oradores cansinos a los que la gente desatiende casi con profesionalismo, y luego de largos pasajes oratorios andresinos que bien pudo cumplir un maestro de ceremonias (la relatoría de las brigadas y sus responsables, por ejemplo), se anuncia que el próximo 15 se dará el grito bicentenario en pleno Zócalo, en la noche, en colindancia horaria con el que Felipe I encabece si el tiempo (político) lo permite y si la operación de espalda, perdón, ésa fue de Fox, si la fractura de hombro y lesión en una rodilla no se lo impiden con oportunidad médica manejable, según se vayan viendo las cosas. ¡Hasta mañana, en esta columna que hace política resbaladiza en bicicleta!

EL BUQUE "DE GRAN CALADO"..¿SERA ESTE?



■ Pemex pagó mil 135 millones de dólares y el barco costaba 230 millones

Revela AMLO compra fraudulenta de un buque

■ Entrega expediente a los legisladores del FAP, que incluye “negocios inmorales” en refinerías y en los llamados contratos de servicios múltiples

Enrique Méndez y Jesús Aranda


En diciembre de 2004, Petróleos Mexicanos (Pemex) adquirió un buque tanque petrolero a un precio cuatro veces arriba de su valor real. La embarcación, con 28 años de antigüedad, costó mil 135 millones de dólares, a pesar de que su valor en libros, según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), no superaba 230 millones de dólares.

Lo “más escandaloso” de esta operación no fue que el valor neto fuera inferior a los gastos administrativos, que superaron 500 millones de dólares, sino que en 2007 se vendió un buque tanque nuevo, “el más grande del mundo”, fabricado en China, en 230 millones de dólares.

“Éste es sólo un botón de muestra” de la corrupción y de los “negocios inmorales que hacen los panistas en Pemex”, indicó ayer Andrés Manuel López Obrador, al revelar este hecho ante miles de simpatizantes reunidos en el Monumento a la Revolución, a quienes adelantó que había entregado a los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) un expediente que detalla otros actos ilícitos que han ocasionado pérdidas por miles de millones de dólares a la paraestatal en los últimos años.

Otros ilícitos

Hechos como el pago para la reconfiguración de las refinerías Cadereyta y Minatitlán, y por los contratos de servicios múltiples (CSM), que se iniciaron cuando Felipe Calderón era secretario de Energía, en 2003, en los que empresas trasnacionales han multiplicado sus millonarias ganancias, mientras Pemex absorbe pérdidas y costos.

López Obrador dijo que la intención de privatizar Petróleos Mexicanos tiene como objetivo el reparto de contratos, la complicidad y la corrupción, de la que, por cierto, nunca se habla ni en la propuesta de Calderón ni en la del PRI, subrayó.

Apoyado en información de la ASF, señaló que en 2004 Pemex solicitó a la Secretaría de Hacienda que le autorizara 207 millones de dólares para la adquisición del buque El señor de los mares; meses después, la paraestatal pidió una ampliación de 507 millones para cerrar la compra. Incluso, como la dependencia no autorizaba esa partida, los funcionarios de Petróleos Mexicanos tomaron indebidamente recursos del fideicomiso Master Trust, que la empresa petrolera tiene en Nueva York para el pago de deudas en proyectos con impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas).

El buque de la empresa noruega Bergensen, que no cumplía con las especificaciones internacionales de calidad, tuvo un costo final de mil 135 millones de dólares, de los cuales 578 millones se canalizaron a la compra del barco (de éstos, 346 millones 500 mil dólares fueron para gastos administrativos) y 377 millones de dólares más se usaron para su operación y mantenimiento. Es decir, se gastó más en los trámites que en su costo neto, que fue de 266 millones 600 mil dólares, según informó Pemex.

La ASF señaló que el barco, construido en Japón, no cumplía con la normatividad internacional de buques tanques de contar con doble casco, y a pesar de ello se pagaron 500 millones de dólares de sobreprecio, cuando pudo adquirirse uno nuevo en 230 millones de dólares (a precio de 2007).

El expediente que recibieron ayer mismo los legisladores de PRD, PT y Convergencia da cuenta también de la reconfiguración de la refinería Cadereyta, para lo cual Pemex contrató en 2007 a las empresas Sunkion Limited, Siemmens e ICA. A pesar de que la obra se entregó con casi tres años de retraso, adolecía de trabajos inconclusos, irregularidades y precios unitarios que se pagaron muy por encima de lo contratado.

Así lo indicó la Auditoría Superior, que en 2001 cuantificó pérdidas para Petróleos Mexicanos por más de mil millones de dólares; además, como la paraestatal renunció a la jurisdicción nacional, cuando sancionó a las empresas contratistas fue demandada ante tribunales internacionales, los cuales fallaron en contra de Pemex y le ordenaron pagar 630 millones de dólares adicionales.

A pesar de que la ASF recomendó fincar responsabilidades a quienes resultaran responsables y la reparación del daño patrimonial sufrido por la paraestatal, hasta la fecha Pemex no ha iniciado ninguna acción.

Por otra parte, en la refinería de Minatitlán se otorgó un contrato a la empresa española Dragados, la cual lleva más de dos años de atraso en las obras; ahí los costos pactados originalmente ya se duplicaron y, como en el caso anterior, tampoco ha habido denuncia ni se conoce oficialmente el monto de las pérdidas sufridas por la paraestatal.

Sobre los contratos de servicios múltiples (CSM), que se iniciaron en 2003, cuando Calderón era secretario de Energía, se señala que éstos sólo han redituado millonarias ganancias a empresas transnacionales como Repsol, Tecpetrol, Petrobras, Teikoku, Schlumberger y Halliburton, entre otras.

En la cuenca de Burgos, Pemex acordó pagar 5 mil millones de dólares a empresas extranjeras, con la promesa de que la producción de gas aumentaría en 50 por ciento; sin embargo, después de cinco años las producción sólo creció en 63 mil millones de pies cúbicos de gas, cuando la meta era de al menos 500 mil millones de pies cúbicos, es decir, en 4 por ciento.

El documento sostiene que la paraestatal aceptó pagar a la española Repsol “elevadísimos sobreprecios”, como consta en el convenio firmado con Pemex.

Así, el precio unitario original del gas se aplica independientemente de que el contratista haga uso de materiales nuevos o usados; el contratista tendrá la responsabilidad absoluta de inspeccionar, probar y certificar todos los materiales; existen cargos adicionales no previstos, como tarifas de importación, impuestos laborales, impuestos por adquisición de inmuebles, permisos y licencias.

Concluye el expediente con el caso de Chicontepec, donde, a pesar de que Petróleos Mexicanos incrementó su inversión en 70 por ciento de 2004 a 2007, y contrató a las empresas extranjeras Schlumberger y Halliburton para la perforación de 300 pozos, la producción sólo creció en seis por ciento, lo que se tradujo en un “magnífico negocio para los contratistas, pero un pésimo acuerdo para Pemex”.

 

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