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domingo, 20 de febrero de 2011

La "revolución de las consciencias" ..del correo


Egipto, Facebook y Carmen Aristegui

por HgLc
Hola.

Egipto logró su propia liberación de los faraones (o, al menos, eso parece). Hace 4000 años hicieron lo mismo los judíos, de la mano de Moisés de los propios egipcios. Así, a lo largo del mundo y de la Historia, muchas naciones se han liberado de sus propios faraones, lo mismo tiránicos para gobernar, lo mismo un pueblo consciente y responsable que en algún momento decide que ya fue suficiente de la tiranía y la opresión.

Cada época y lugar ha tenido sus propias particularidades con respecto a las herramientas con las que se han derrocado estos gobiernos. Lo mismo podemos encontrar que en la Revolución Mexicana de 1910, las comunicaciones se hacían por medio de telégrafo y ferrocarril, que ahora en las recientes subversiones en Medio Oriente fueron indispensables Facebook y Twitter.

En Mexico, desde hace poco más de 4 años vivimos una revolución silenciosa, pero consistente. En su momento, López Obrador lo definió como “la revolución de las consciencias”, pero muchos dudamos de que tal revolución estuviese en marcha. Sin embargo, el tiempo y los acontecimientos nos está demostrando que tal planteamiento, ni era descabellado, ni mucho menos inviable.

Desde poco antes del fraude electoral de 2006, se comenzó a utilizar internet como una forma de de difusión a todo aquello que los medios de comunicación tradicionales no transmitían, o publicaban. Así pues, desde el momento propio del proceso de desafuero en contra de AMLO en 2005, se comenzaron a abrir infinidad de blogs en Blogger y MSN Spaces para informar lo que sucedía, a una incipiente ciudadanía que comenzaba a utilizar internet, dado el atraso tecnológico que había en Mexico.

Y así, ya en la campaña presidencial, mas y mas blogs comenzaron a abrirse, con la plena disposición de romper el cerco informativo en contra del candidato de la Izquierda, Andrés Manuel.

Ya en el conflicto postelectoral y durante la Resistencia Civil Pacifica, se comenzó a utilizar una herramienta nueva y novedosa: YouTube. Todo aquello que la televisión no transmitía, era documentado y mostrado a una audiencia sedienta de información. Durante poco más de 4 años, López Obrador ha sobrevivido y ha seguido vigente gracias al internet. Desde 2006 y hasta 2008, el Gobierno Legitimo y la Resistencia difundieron sus actividades gracias a YouTube y Hi5.

Sin embargo, para finales de 2008 y principios del 2009, la Facebookmania llegó a México. Todo mundo abrió sus cuentas en Facebook, debido a que Facebook no tenía la rigidez de plataforma que sí tenía Hi5. El resultado fue el abandono casi total de ésta red social, y el boom de Facebook.

Otra incipiente red también acaparó la atención del internauta común: Twitter. Escribir una idea en 140 caracteres requería gran capacidad de sintaxis y, al mismo tiempo, tener bien enfocada la idea que se quería expresar.

Sin embargo, tanto Facebook como Twitter dejaron de ser lo que en principio diseñaron sus programadores: una red de contactos, entretenimiento y esparcimiento, y comenzaron a tener una utilidad social mayor. Combinados con YouTube, se convirtieron en una herramienta eficaz para difundir cualquier cantidad y tipo de información enfocada a los segmentos más cercanos del informante.

Mientras que antes, YouTube dependía del perfil de información que buscaras, en Facebook la pones al alcance de tu entorno cercano. En este sentido, Facebook tiene mayor efectividad en cuanto a la difusión de la información que cualquier otra plataforma o medio de comunicación.

Así pues, la revolución silenciosa que en México comenzó hace 4 años, también se ha dado en otras partes del mundo, y las redes sociales se han convertido en un motor fundamental en el andamiaje de las revoluciones del siglo XXI.
La censura de MVS contra Carmen Aristegui provocó que, de inmediato, un grupo de jóvenes abriera una página llamada “No a la censura de Carmen Aristegui en MVS” con la única finalidad de informar en lo referente al caso, y que en las primeras 24 horas posteriores al despido ya hubiera 15 mil seguidores de esta página.

Por lo menos dos marchas fueron organizadas en este espacio: una apenas 12 horas después del despido, en las inmediaciones de MVS Radio, en la Ciudad de México, donde acudieron cerca de 600 personas, y otra el sábado 12 de febrero, apenas 6 días después del despido, donde hubo más de 2500 personas. Así mismo, éste espacio sirvió para que se organizaran protestas a lo largo y ancho del país, en repudio a la censura de la radiodifusora y de la orden presidencial que dejo a la periodista fuera de su empleo.

A una semana y dos días, la presión ocasionó que la radiodifusora recontratara a la periodista, e hiciera público el famoso “código de ética” por el que fue cesada de su empleo, y que tantos cuestionamientos ocasionó en los últimos días.
Esto, desde luego, no hubiera sido posible sin la ayuda que las redes sociales dan para organizarse, así como en Medio Oriente e Italia se ha manifestado esta revolución silenciosa que se ha desatado a nivel mundial. Lo de Aristegui, en el caso mexicano, solamente representa a un pollo que estaba incubación, y que ha roto la primera parte del cascarón para salir, y vivir y convertirse en libre.
Veremos qué pasa en Medio Oriente (pues allá la cosa está que arde), y veremos cómo se dan las cosas en Italia y México. Por lo pronto, la revolución silenciosa de las redes sociales ya lleva de saldo 2 tiranos depuestos, y una periodista restituída en su empleo.

Tiemblen, Calderón, Televisa y los poderes fácticos, porque la revolución de las consciencias ya comenzó.
Saludos. Dejen comentarios.
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jueves, 17 de febrero de 2011

Don Polo

 Don Polo

José Gil Olmos
Proceso
MÉXICO, DF, 16 de febrero (apro).-

Don Polo tenía 80 años cuando empezó a buscar a su hijo secuestrado en septiembre pasado. Hizo lo que ninguna autoridad federal, estatal o municipal pudo hacer: investigar y señalar a los responsables. Habló con los militares, con representantes de la Procuraduría General de la República (PGR), del gobierno de Durango y fue hasta la Presidencia de la República a denunciar el plagio, pero nadie le hizo caso.

Días después de hablar con la reportera de Proceso, Patricia Dávila, fue asesinado y ahora es un número más de los “daños colaterales” de la guerra contra el narcotráfico.

Leopoldo Valenzuela Escobar, don Polo, vivía en Nuevo Ideal, Durango, donde tenía una refaccionaria. La semana antepasada llegó a la redacción de la revista a denunciar el rapto de su hijo del mismo nombre, al que llamaba Leo. Una banda que vivía en su propio municipio, a los que ya había identificado con nombre y apellido, se lo habían llevado pidiendo un rescate de 10 millones de pesos.

Don Polo supo quiénes eran e indagó dónde estaba su guarida, y así lo denunció a las autoridades municipales, estatales, militares y federales. Pero cada vez que se presentaba ante una autoridad, recibía maltratos por hacer lo que ellos por obligación debían llevar a cabo.

Los soldados le dijeron que fuera a presentar la denuncia o que juntaran el dinero para liberar a Leo. El presidente municipal de Nuevo ideal, Ernesto Velásquez, lo conminó a ir con el fiscal para secuestros del gobierno del estado quien, a su vez, le dijo que no arriesgaría a sus policías para ir al lugar que Don Polo les señalaba donde tenían a su hijo.  Ante la insistencia de que actuara, el alcalde gritó a Don Polo y a su hija, Hilda: “¡Qué no entienden!”, y luego dejarlos con la palabra en la boca.

En su peregrinar, la familia acudió a la X Zona Militar, y ahí un coronel de apellido Zambrano los dejó plantados, luego de leer el mensaje que los plagiarios habían enviado por teléfono exigiendo el dinero. “¿Cómo que de este número te lo mandaron?”, fue lo último que les dijo el militar, quien se había comprometido ayudarles.

En octubre, la familia tenía toda la información de los responsables del plagio y a quienes les había entregado ya un millón 600 mil pesos. De hecho, sus hijas y su esposa, vestidas de hombre, lo acompañaron a ubicar el sitio donde tenían a Leo.

Luego de confirmar que se trataba de la guarida de los secuestradores, denunciaron el hecho ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), dependiente de la PGR.

Durante cuatro meses esperaron que ésta actuara y durante todo ese tiempo documentaron otros secuestros realizados por el mismo grupo.

Incluso Don Leo descubrió la nueva guarida de la banda. Asimismo, entregó la credencial de elector de uno de los plagiarios, quien la había tirado en el momento de llevarse a una persona.

Como no le hacían caso, acudió a la Secretaría de Marina, donde entregó a los capitanes Montiel y Magaña mapas, datos, nombres y números de teléfono de los secuestradores. Tampoco recibió ayuda.

Su última esperanza de que hicieran algo para salvar a su hijo era la Presidencia de la República.

A principios de enero Don Polo y su familia acudieron a Los Pinos, donde entregaron una carta. En el texto, expusieron en 19 puntos toda la información del plagio de Leo. Una vez más fueron ninguneados.

Desanimado, Don Polo llegó a la revista Proceso cuatro días antes de morir acribillado. La reportera Patricia Dávila  escuchó impactada todo su relato y le preguntó que si estaba seguro de que se publicara lo que le había narrado. “¡Claro que tengo miedo! ¡Temo por mis hijas y mi esposa! Pero la nuestra ya no es vida…”, le contestó pidiéndole que publicara casi todo lo que le había dicho.

Tenía la esperanza de que la denuncia pública tuviera algún efecto para que las autoridades reaccionaran y dieran con su hijo, esperando que aún estuviera vivo. Su ilusión era que toda esta pesadilla terminara encontrando a Leo y dejar el municipio de Nuevo Ideal, donde tenían su negocio de piezas de autos usados.

Pero nada de esto sucedió. El viernes 4 de febrero un comando entró a su casa y lo asesinó.

Todo su esfuerzo se desvaneció en unos instantes porque ni el gobernador, ni el procurador estatal, ni el federal, ni los policías, soldados y marinos, ni el propio presidente de la República, lo escucharon, y su hijo Leonel sigue desaparecido y Don Polo esta muerto.

En un país donde la impunidad reina, hay muchas otras historias como la de Don Polo. Las cifras de muertos y desaparecidos crecen todos los días y la violencia no deja de cimbrar comunidades, pueblos y ciudades de todo el país.

sábado, 12 de febrero de 2011

México; ¿Que es lo que hacen y para que sirven los diputados? ..enterese usted.

Legislatura con mordaza

Jesusa Cervantes
MÉXICO, DF, 11 de febrero (apro).-
 Proceso

Felipe Calderón Hinojosa arrancó su mandato en medio de una Legislatura, la LX, convulsionada, en donde diputados del PRD y del PAN se liaban a golpes y los primeros tomaban la tribuna; poco faltó para que Calderón no ingresara al recinto de San Lázaro y protestara como presidente de la República, y lo logró gracias al respaldo y acuerdo con los priistas.

El encono entre perredistas, que reclamaban el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, y los panistas, que se decían ganadores y respetuosos de la legalidad, se mantuvo a lo largo de los tres primeros años del gobierno calderonista. De 2006 a 2009, los enfrentamientos y reclamos se hicieron presentes en todo momento y no hubo nunca poder que lograra coartar las expresiones de uno y otro bando.

Hoy, a mitad de la segunda legislatura que enfrenta Calderón, los panistas hallaron eco en el PRI para cerrar el paso a las tomas de tribuna, así como a las críticas y reclamos vía exposición de mantas, cartulinas o altavoces.

En la actual legislatura el número de legisladores afines a López Obrador disminuyó y algunos, los más fieles, llegaron bajo las siglas del Partido del Trabajo (PT), ocho para ser exactos, suficientes para poner de cabeza al resto de panistas, priistas, a los de Nueva Alianza (Panal) o del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que no han podido ganarles un solo debate pero sí fulminarlos a la hora de las votaciones.

Después de un año y medio de tomas de tribuna y exhibición de mantas, en donde se le he dicho de todo a Calderón, desde espurio hasta borracho, la dupla PAN-PRI encontró una nueva forma de parar en seco a los ocho “rijosos petistas”: confeccionando un nuevo “reglamento-mordaza”.

Efectivamente, las limitaciones a la libertad de expresión y el atropello del gobierno contra la periodista Carmen Aristegui fueron aplicadas en sintonía con el nuevo reglamento que ambos partidos aprobaron el pasado 15 de diciembre e hicieron entrar en vigor el 1 de enero.

El objetivo del nuevo reglamento, que limita drásticamente la “libertad” de cada legislador a expresarse como mejor le parezca y de acuerdo con su estrategia política, tiene como centro que las sesiones en el pleno se conduzcan sin sobresaltos, sin tomas de tribuna, sin suspensiones momentáneas, sin reclamos, sin crítica desde una manta, sin reclamos desde una cartulina; en síntesis, sin que se exponga al Poder Ejecutivo.

Eso fue lo que sucedió el 4 de febrero, cuando los petistas Gerardo Fernández Noroña, Mario Di Costanzo y Jaime Cárdenas desplegaron una enorme manta que condenaba un supuesto alcoholismo de Felipe Calderón.

A los legisladores se les aplicó el nuevo reglamento para acallarlos, aunque finalmente la sesión se suspendió, no por la entrada en vigor de las nuevas reglas, sino porque los panistas se dejaron llevar por el impulso, el enojo y olvidaron la serenidad que todo político debe aprender, yéndose a los insultos y jaloneos contra los petistas. Un acto que también descontroló a los priistas quienes, divididos, acudieron en ayuda de uno y otro bando.

Uno de los daños colaterales por la presencia de Calderón en el poder es este nuevo reglamento, a través del cual se quiere acallar las voces críticas e incluso se pretende meter en orden a los diputados, aun en contra de la propia Constitución, la cual establece que ningún legislador podrá ser reconvenido por sus dichos.

En su artículo 8º, fracción XVIII del reglamento de marras, se obliga a diputados y diputadas a “retirar cualquier expresión material que hayan utilizado para su intervención en el pleno, una vez que éste haya concluido”; es decir, nadie podrá dejar expuesta manta, muñeco, cartulina o los objetos en los que se apoye para manifestar sus cuestionamientos.

Pero todavía peor, si el presidente de la Mesa Directiva lo conmnina a hacerlo, o algún legislador que se sienta ofendido exige el retiro de la manta y esto no se hace, al diputado que se esté manifestando se le ¡¡cerrará el micrófono!! y, si continúa con su actitud, se le descontará entonces un día de dieta.

Y si persiste en su manifestación, el presidente de la Mesa Directiva, como si fuera un acto dictatorial, “ordenará” el retiro de “las expresiones”.

El mismo artículo establece en su fracción XVII que los legisladores están obligados a “permitir la libre discusión y decisión parlamentaria en las sesiones, así como en las reuniones”. Esto implica que si un diputado siente que con alguna acción o expresión que realice otro en su contra se le está impidiendo hablar, entonces se podrá callar a quien le reclama.

La violación a la libertad de expresión de los legisladores no es sólo el único acto de autoritarismo fijado en el nuevo reglamento, existe otro no menos grave: la permisividad de “reuniones secretas” y, por supuesto, la obligación de la “secrecía” de los legisladores.

Desde cuándo, se podrá preguntar cualquier ciudadano, los actos de los diputados federales, que llegaron ahí con el voto de los ciudadanos, pueden realizar “reuniones secretas” como si fueran una hermandad. Se les olvida a los legisladores de PRI y PAN, autores de este nuevo reglamento, que sus actos deben ser “públicos” y no a “escondidas”.

¿Dónde quedó la esencia del Parlamento, que tiene su origen en los debates públicos del Senado romano? Olvidan que los Congresos son justamente para eso, para parlar, acordar a vista de todos y no para hacer leyes en privado, acuerdos en corto.

Estas “sesiones secretas” reconocidas y aceptadas en el nuevo reglamento no son sino una manifestación cínica de los acuerdos y modificaciones que, en privado, se hacen a las leyes.

Es el reconocimiento legal a reuniones como las ocurridas al inicio del sexenio, cuando se acordó la ley del ISSSTE sin que nadie se hubiera enterado cómo, cuándo y dónde se confeccionó para luego llevarse al pleno y ser votada con el pacto previo entre panistas y priistas.

         “Sesiones secretas” es la nueva sección que tiene el reglamento, las cuales --según el artículo 8-- así las deben mantener los legisladores que en ella participen. Es decir, no pueden ni deben hablar sobre lo que ahí se discute, se acuerde o se firme.

Nada más absurdo y bárbaro para un Parlamento.

Y ni qué decir de los documentos que de ahí salgan, serán considerados “confidenciales” o “reservados”; ¡la transparencia de un Congreso tirada al cesto de la basura!

 El embate contra la periodista Carmen Aristegui no fue un asunto aislado, que tenga que ver únicamente con una presión del gobierno hacia un particular para negociar su concesión; no, va más allá, se trató de una política de Estado que permea a otros poderes como el Legislativo.
         Operada por el PAN y aceptada por el PRI, la conducción de las próximas legislaturas, de mantenerse este nuevo reglamento, serán recordadas por la represión y opacidad que en ellas prive.

Cuando algún diputado se sienta ofendido o considere que el Presidente en turno, que el secretario en turno o cualquier funcionario está siendo ofendido, puede invocar el artículo 115 y exigir una moción de orden, con el argumento de que se está “faltando el respeto al orador”, o que se está generando “alteración del desarrollo de una sesión”; con ello logrará acallar cualquier señalamiento incómodo o que lo exhiba.

Aunque el nuevo reglamento es a todas luces violatorio de la libertad de expresión, será difícil que los ocho diputados del PT y algunos del PRD lo echen abajo, a pesar de que existen 89 “observaciones”.

El nuevo reglamento no sólo pretende que las sesiones del pleno se realicen sin sobresaltos, esto también incluye las reuniones de comisiones y comités. En una palabra, se está proponiendo un Parlamento sumiso, sin posibilidad de reclamo, y en donde a las minorías se les aniquile su libertad a disentir de las mayorías y expresarlo como mejor lo consideren.

Fascista, dictatorial, presidencialista, castrante? Sí, eso podría llegar a ser el nuevo reglamento si estos aspectos no se modifican.
 

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